En la entrada anterior (click aquí), dejé abierta la pregunta:
¿Hacía dónde es posible movilizar la Gestión Cultural más allá de sus circuitos tradicionales?
Para mover la Gestión Cultural más allá de sus circuitos tradicionales, la magia aparece cuando somos capaces de reconocer que el factor diferencial de la Gestión Cultural —frente a otras áreas académicas que abarcan lo cultural—, es cuando nos hacemos conscientes de que la ‘cultura’ está acompañada de la ‘gestión’. Y «gestión» tiene implicaciones que suelen confundirse con administración o liderazgo cultural.
Para aclarar ‘Gestión’ he invitado al investigador peruano Víctor Vich, especialista en estudios culturales y políticas culturales, quien ofrece una perspectiva sobre la gestión que tiene una resonancia profunda que sustenta el aprender a valorar y validar lo no evidente:
«Hoy el discurso oficial es uno tal que celebra resultados, pero que invisibiliza los procesos que conducen a ellos. La gestión, entonces, no debe ser solo ‘lo que se administra’, sino, sobre todo, ‘lo que se gesta’, vale decir, lo que se siembra, lo que debe ir emergiendo como efecto de un trabajo paciente y estratégico. ‘Intente ver lo que realmente ve’ es una máxima ética que Badiou (2010) le propone al sujeto contemporáneo»
Esta es una idea potente que cambia la relación y la forma como tradicionalmente vemos y evaluamos ‘lo exitoso’:
En primer lugar, si nos fijamos en la primera frase, Vich controvierte ‘el discurso oficial que privilegia el resultado y suele invisibilizar los procesos’ es decir, invisibiliza los medios que la mayoría usa para hacer viable, por ejemplo, un proyecto o una empresa.
En segundo lugar, ‘Intente ver lo que realmente ve’, es un llamado a la coherencia, porque desde la gestión es elemental hacer énfasis en visibilizar, trabajar y poner en valor los procesos y los medios empleados en la gestación de una manifestación cultural, mucho más que en los resultados o los impactos evidentes que pueda generar.
Quizá desde la ‘gestión’ los resultados se dan por añadidura -o por correspondencia- o quizá podrían ser compromiso de la ‘administración’.
Por eso al movilizar y centrar la atención y la mirada sobre los procesos y los medios que elegimos, en INDIGOcultural propongo que:
1. La Gestión Cultural sea un área que brinde la oportunidad para reflexionar y movilizarnos lejos, de una vez y por todas, del discurso oficial maquiavelico «el fin justifica los medios», para cocrear una realidad que privilegie la máxima huxleysiana:
Aldous Huxley. Imagen tomada de Ecoosfera
2. La Gestión Cultural se movilice y se expanda hacia el cuidado del diseño, estudio, reflexión y propuesta de procesos y medios que permiten nutrir «naturalmente» los resultados, por ejemplo, de un proyecto o empresa.
Con base en estas ideas, INDIGOcultural ha lanzado dos de sus cuatro líneas de acción: el desarrollo de contenidos multiplataforma y sus colaboratorios. Ambos funcionan como escenarios experimentales concebidos para tejer encuentros y conversaciones que buscan generar una reflexión colectiva sobre el discurso, los hábitos y las prácticas dominantes, para luego invitar a pensar «fuera de la caja», explorando nuevas voluntades comunes que, por ejemplo, contribuyan a implementar indicadores de gestión sensatos en el ADN de los proyectos y empresas del sector cultural y creativo.

Esta entrada continúo habilitando condiciones para que sigamos pensando cómo el campo de estudio y acción de la Gestión Cultural puede ser es mucho más amplio de lo que se cree en el mercado laboral.
Gracias por la lectura. Te invito a compartir este artículo, a participar, controvertir o alimentar la conversación en la caja de comentarios.
Autor
Comunicadora y Productora Audiovisual, maestra en Gestión de la Cultura.

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